China y la Ruta de la Seda

Brújula sin norte, el espacio de viajes de Tas Tas Irratia conducido por nuestro compañero de Noraezean Xabier Bañuelos, se despide hasta setiembre. Y abre este paréntesis porque el lunes 2 de agosto, es decir, hoy cuando escribimos esta entrada, estará volando a Pekín.Desde allí cruzará el cielo chino hacia el oeste para recalar primero en Urumqi y posteriormente en Kashgar. Y tras escapar unos días al lago Karakuli, a los pies del Muztag-Ata en la cara norte del Karakorum, iniciará el camino septentrional de la Ruta de la Seda hasta Xi’an. Hoy hay quien le ha sugerido que salude a Mao si se encuentra con él, pero como le conocemos, mucho nos tememos que preferiría encontrarse con Marco Polo.

Os pasamos el enlace con su aguja de navegar mundos por si queréis oír cómo nos lo cuenta: http://tas-tas.org/castellano/content/view/2031/38/

Y como siempre, va cargado de letras. El Libro de las maravillas hace tiempo que lo leyó y que preño sus sueños. Y de los que le acompañaran en este viaje vamos a destacar seis.

El primero de ellos La sombra de la Ruta de la Seda, de Colin Thurbon”

“Al filo del alba la tierra está vacía. Un argénteo puente de granito se adentra en el lago y, a su término, pálido en su reflejo, brilla un  templo. La luz es pura calma. Los ruidos de la ciudad han desaparecido y el silencio intensifica el vacío -el lago artificial, el templo, el puente- como las figuras para una ceremonia que se ha olvidado.

Mientras subo por la triple terraza que conduce al templo, una oscura montaña va aumentando de tamaño junto a mí, arbolada hasta la cima por un tupido bosque de viejos cipreses. Mis pasos suenan débiles en los peldaños. La piedra nueva y los árboles viejos me crean una dulce confusión mental. En algún lugar del bosque que se extiende por encima de mí, entre los cipreses milenarios, se encuentra la tumba del emperador Amarillo, el mítico antepasado del pueblo chino”.

El segundo libro es el clásico de Peter Hopkirk que no podía faltar, Demonios extranjeros en la Ruta de la Seda.

Las dos sorprendentes obras de Gavin Manzies que vienen a jugar con el tiempo, la historia y los nuevos horizontes…

1421. El año en que China descubrió el mundo.

 

 

1434. El año en que una flota china llegó a Italia e inició el renacimiento.

Casi un libro de texto para comprender la caligrafía china y su compleja red de ideogramas. Para visualizar como “sù” que significa viejo o antiguo, se lee “edad en la que la muerte se convierte en algo común”, o “mèng” que quiere decir sueño o soñar, se expresa como “un bosque bajo la luz de la luna”. Estamos hablando de Manual de escritura de los caracteres chinos, escrito por Predro Ceinos.

Y finalmente, es difícil penetrar en el alma de China si no se conoce la espiritualidad que la ha dado forma, y por eso va Religiones chinas, de Joseph A. Adler.

Y aunque no traten de la Ruta de la Seda, no podemos dejar de recomendaros dos películas, El último emperador, de Bertolucci (1987), y La linterna roja, de Zhang Yimou (1991).

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