Animales de la India

CSC_0720Todos las personas que hemos viajado a la India repetimos al regreso el mismo tópico que hemos oído tantas veces: es un país que no te puede dejar indiferente. Y es verdad. Para nuestros ojos occidentales acostumbrados a realidades más amables, las imágenes que unas veces nos regala y que otras nos lanza a la cara – más tópicos – este increíble país, se quedan en nuestra memoria para siempre. Voy a compartir algunas. Van de animales.

Texto y fotos: Roberto Folgueira.

Y es que los animales de la India tienen mal karma. Sólo Brahma, Visnú, Kali…o cualquier otro dios del particular Olimpo hindú sabe qué habrán hecho en su vida anterior para caer tan bajo, pero lo cierto es que, en ésta, nada ni nadie se lo va a poner fácil para poder reencarnarse en un ser “superior”. Un hombre, por ejemplo. O una mujer, que lo mismo da. Incluso una vaca.

Perro comiendo los restos de lo que parece una ternera junto a un ghat en Benerés.

Perro comiendo los restos de lo que parece una ternera junto a un ghat en Benerés.

Dejando de lado a los parias y a los intocables, de todos los seres vivos que completan el ciclo de la vida en las ciudades de la India, en mi opinión son los perros los reyes de la miseria animal. Vagan incansables por las calles. Allí buscan comida, se reproducen, defecan, se pelean por un pedazo de carne o cualquier cosa comestible y duermen cuando no hay nada mejor que hacer. A muchos les faltan las orejas o tienen marcas de arañazos y desgarros en su piel. En un entorno así, los cojos y  los lisiados no sobreviven mucho tiempo.

Perro muerto en las calles de Benarés.

Perro muerto en las calles de Benarés.

Y las omnipresentes y sagradas vacas de la India, vacas en cualquier lugar y a cualquier hora, vacas famélicas que no se inmutan ante nada y no son molestadas por nadie. Vacas de la India, animales venerables y divinos que buscan su sustento entre las basuras y comen cartón, que orinan y defecan allá donde se de la ocasión.

Monzón en Udaipur. Humedad. Uno de los dos carriles de una carretera está ocupado por una vaca que sestea plácidamente con la parsimonia propia de su especie mientras los vehículos la sortean. No se oye ningún claxon. Nada puede perturbar el dulce sueño de este respetable animal.

Una famélica vaca es ordeñada en Jaisalmer.

Una famélica vaca es ordeñada en Jaisalmer.

En un estrecho puente de la misma ciudad, el paso ha sido cortado por una vaca que ha tenido la misma ocurrencia. Nadie se atreve a importunar su nirvana particular.

Y las cabras que mordisquean cualquier cosa en cualquier lugar, los monos que te observan desde las alturas dispuestos a robarte lo que encuentren, los tranquilos elefantes que aparecen al doblar la esquina en una plaza, los búfalos que se remojan en el sagrado Ganges, las ratas que cruzan inesperadamente una solitaria calle…y faltaría hablar de los invertebrados: las cucarachas y los ciempiés que surgen repentinamente en la ducha o debajo de la cama, los mosquitos apelotonados en el techo, las silenciosas arañas que pueblan los hoteles…¿os apetece compartir alguna de vuestras imágenes?

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